Hace mucho tiempo en mis años de soledad e inexperiencia, visité las llamadas Casas de citas, recurrí a este lugar algo inseguro y temeroso, inclusive en mi primer camino a visitar una, me arrepentí y luego volví a casa. Una semanas decidido a ello volví y entré. Estaba algo nervioso y un poco incómodo, pero era normal, ella era una total desconocida y no existía aquella comodidad que te ayuda a ser tú mismo como persona.